01/10/2006 422

Después de cataclismos, el plano de Dominaria está en ruinas. Hace más de doscientos años, Phyrexia lo invadió, y su dios, Yawgmoth, fueron derrotados, pero no antes de que devastaran Dominaria. Las lluvias de sal del cielo y el aire son venenosas. Los árboles son grises y se pudren cubiertos con un kudzu fúngico y enfermizo. Los elfos deben subsistir en restos de musgo. Sus buscadores verdes recorren Dominaria en busca de cualquier materia vegetal próspera, pero las planicies son salinas secas azotadas por las tormentas de viento. Nada crece allí. Los pantanos están llenos de cadáveres, de horrores pirexianos. Las montañas se erosionan hasta convertirse en agujas de tipo obelisco, mientras que las aguas ácidas de los mares devoran los chorros volcánicos solidificados que salpican las olas.

El tiempo también parece estar en problemas, ya que las personas, ubicaciones y objetos del pasado del Dominaria apareceren y desaparecen por sí solos. Teferi regresa de su hogar y al ver la destrucción se da cuenta de que la conexión entre la tierra y el maná se está rompiendo. Busca la ayuda de Freyalise para reparar Dominaria.

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